
El trilema de Lewis (o el Lewis Triumvirate) es una forma de apologética, atribuida a C. S. Lewis. Es un trilema lógico de acuerdo al cual uno, leyendo la Biblia, puede llegar a tres conclusiones sobre Jesús: o es un Loco, o es Mentiroso o es simplemente quien dice ser, Dios.
En sus escritos, Lewis dice que algo que le desagrada es escuchar a personas decir que creen que Jesús fue un gran maestro, una persona buena y muy inteligente, pero que no era Hijo de Dios.
Para contestar a ello Lewis dice que tomando el texto íntegramente no se puede llegar a tal conclusión, tal conclusión no solamente es falsa, sino que puede decirnos mucho de la persona que la sostiene: no entendió lo que leyó, o simplemente no lo quiso entender.
Con el trilema, Lewis nos dice que del hecho de que Jesús afirmara ser Hijo de Dios se puede llegar a tres conclusiones:
Lunático: Jesús no era Dios, pero erróneamente creía que lo era.
Mentiroso: Jesús no era Dios, y lo sabía, pero lo sostenía de todas formas.
Señor: Jesús es Dios.
Pareciera que la primera persona en utilizar este tipo de argumento fue el predicador escoses “Rabbi” John Duncan, en su libro Colloquia Peripatetica (1870).
“O Cristo engañó a la humanidad haciendo un fraude conciente, o Él estaba enloquecido y se había auto-engañado, o Él era Divino. No hay forma de escaparse de este trilema. Es inexorable.”
Con ello, en fin, el afirmar que Jesús era una buena persona pero no era hijo de Dios, debe ir de la mano con afirmar que era un Mentiroso o un Demente.
Luego, se extendió el argumento convirtiéndolo en un ‘cuatrilema’ dónde se agrega la posibilidad de que Jesús nunca se haya considerado un dios a sí mismo y esto sea un invento de la tradición religiosa (Dios, Mentiroso, Lunático o Mito).